Colaboraciones,  Terrorismo

Homenaje a JOSÉ RAMÓN DOMÍNGUEZ BURILLO, Funcionario de Prisiones asesinado por ETA el 22 de enero de 1993


José: Te queremos.

¿Qué nos puede facultar
para segar una vida?
Era pacífico, bueno,
estudioso y entregado
en sus quehaceres diarios
a ayudar a los internos.
No se metía con nadie.
No prejuzgaba conductas
ni se movía en política,
mas eta lo señaló.
Fue vilmente asesinado
un mal 22 de enero
cuando iba a trabajar
al centro de Martutene.
Estaba en los treinta y tres,
pleno de vida y proyectos.
Quería formar familia,
casarse, tener chiquillos…
Le llamábamos José.
Su nombre, José Ramón.
José Ramón Domínguez Burillo.
Un hombre bueno y pacífico.

Dimas Domínguez. Burgos, 22-1-2021


Antes de comenzar este escrito, debo darte las Gracias querido Dimas por la confianza que siempre me obsequias desde que nos conocimos, por poder en mayor o menor medida ofrecer el cariño penitenciario y personal hacia José Ramón, hacia Roberto, a los compañeros y amigos que compartieron su vida con él y por extensión a toda vuestra familia.Esta pandemia nos obliga a permanecer confinados perimetralmente sin poder movernos, donde en el día de hoy deberíamos estar todos los compañeros juntos, honrando a José Ramón en Burgos y ofreciendo un Ramo de flores y una cinta del Pilar que depositamos ennobleciendo su figura.Han transcurrido veintiocho años desde que lo asesinaron, por la espalda, cobardemente, de camino hacia el Centro Penitenciario de Martutene donde
trabajaba como Educador, destrozando en la familia toda opción a vivir en paz. Y nace, el inhumano sentimiento de una sensación de vacío por la ausencia de alguien a quien se le quiere, de un amor tan profundo que desde entonces la separación fracturan el corazón y la vida.Son las balas más dañinas del salvajismo. Cruel y déspota. Odiaban por odiar, sin motivos verdaderos, sin comprender, el odio por el odio, el que carece de sentido, el que envenena y pudre todo corazón. Ese miserable sentimiento que va contaminando el alma hasta afectar a su propio raciocinio.Y he aquí tu enorme grandeza querido compañero, a ti, que lo único que te importaba eran los demás, la virtud de tu honor, el poder ayudarles, el que se sintieran a gusto en un lugar de contrición penal. A ti, que lo dabas todo por ellos, a ti, sin importarte el delito, sin importarte el delincuente y sí la persona. A ti, que lo diste todo por lo que creías, fiel y consciente de tu deber, A ti, que conferiste a la reinserción social el pilar de tu fe penitenciaria. A ti, héroe.Hacías cosas impensables de forma invisible para el resto de una sociedad ciega al trabajo penitenciario, tan solo absorbido por el propio interno que te veía como lo que siempre fuiste, un tipo bueno, sujeto al servicio del prójimo. Responsable en su deber.“… no dudes compañero. Hay situaciones y personas malas en el mundo. Algunas de ellas no se pueden cambiar, no se pueden obviar, y aun así tenemos el deber de no juzgarlas, de aceptar el reto personal y profesional de ayudarlas, de hacerlas cambiar, de ofrecerles la posibilidad de que algo mejor está esperándoles ahí fuera…”Querido José Ramón, tú que tienes buen corazón, estoy convencido que me hubieras ofrecido lo dicho cada vez que la vacilación hubiera acometido impetuosamente mi quehacer penitenciario.Te recordaremos por mucho tiempo compañero.

Con Cariño sincero, Tony.

CP Pamplona I

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