Colaboraciones

A los presos

Somos muchas personas las que, desde fuera, estamos pendientes de la situación en las cárceles… Me consta, que familiares y colectivos de funcionarios están reivindicando, de forma muy activa, que se actúe de manera eficaz para que la pandemia del COVID19 no se cebe en los centros penitenciarios.

La ciudadanía en su conjunto, en este momento “está presa” y no tiene posibilidad de ejercer medidas de fuerza más allá de intervenciones en medios de comunicación y redes sociales. Diversas plataformas de funcionarios están denunciando, de manera continua, los infinitos problemas que se están produciendo como consecuencia de las restricciones y medidas impuestas (suspensión de permisos, comunicaciones familiares)… Por otra parte, ONGs y particulares también nos hemos subido a este barco a la deriva con el fin de remar juntos hasta el puerto más seguro que encontremos. Tememos que la pandemia provocada por este enemigo invisible convierta a las cárceles en una olla a presión sin válvula de escape.

Como, a buen seguro, estáis informados de las noticias generales, sabréis que “residencias de ancianos” están siendo escenario de muchas desgracias. Mayores que mueren abandonados, y los que aún resisten, han de convivir con los cadáveres en penosas condiciones. Poco a poco, y con la intervención del Ejército, se pretende implantar un sistema de auxilio para tratar de devolver la dignidad a las personas más desvalidas.

Mi carta no pretende hacer una exposición de lo que todo el mundo sabe. Mi única intención es haceros saber, que somos muchos los que estamos al pie del cañón y pendientes de vosotros… En verdad, podríamos constituir un inmenso ejército de: familiares, amigos, asociaciones y agrupaciones, funcionarios, periodistas, voluntarios, presos y ex presos, que, directa o indirectamente nos vemos afectados por la situación de las prisiones… Permitidme que haga también una reflexión que creo justa: Los funcionarios que aún permanecen en sus puestos, podrían “fácilmente” haber “tirado la toalla” y justificar su ausencia laboral en defensa de su salud y las de sus familiares; sin embargo, “ahí están” porque tienen la responsabilidad de no abandonar el barco, cuando, me consta, que muchos se sienten abandonados por su capitán…

Sé también que el drama personal de cada presa y cada preso es doloroso. Sé que los problemas con la droga incrementan la tensión de manera exponencial. Sé, que por ello, las agresiones se multiplican y las reyertas se recrudecen. Por eso os pido, que en la medida de vuestras capacidades, no permitáis los abusos, no consintáis que la violencia se haga reina de la situación… Aquí fuera, las familias sufren con impotencia todo lo acontece en vuestro día a día… Olvidaos de este sistema tan absurdo que sabe encerrar a sus “ovejas negras” pero no sabe curar el verdadero mal… Portaos como valientes, aguantad mientras nosotros reclamamos la ayuda de manera insistente hasta que llegue, hasta que se tomen medidas eficaces y doten de medios a los centros para poder actuar.

Quien aquí os habla, es alguien que “No sabe lo que es estar encerrado en una situación de ALARMA MUNDIAL” Pero sí cuenta con la experiencia de haber “salvado” situaciones harto difíciles, entre ellas, haber estado encerrado por ocho años en distintas cárceles de este país.

NO ESTÁIS SOLOS. NO OS SINTÁIS IGNORADOS. NO OS VAMOS A ABANDONAR.