Alfredo Jorge Suar Muro. Médico de Prisiones asesinado por ETA el 14 de Octubre de 1983.

alfredo-jorgeEn cualquier país, en cualquier estado, en cualquier nación y en cualquier cultura, desde las más primitivas hasta las más desarrolladas, el que cura, el que sana, y el médico ocupan un lugar especial y destacado.

Debería sentirme totalmente satisfecho conmigo mismo y con mi vida pero soy de naturaleza inquieta y esa inquietud se ve agudizada por la nueva necesidad de viajar cerca de ti, de continuar con aquello que irreversiblemente se ha apoderado de mí. De rendir tributo a tu figura y de depositar dos cintas junto a tu lecho empapadas de un cariño mayúsculo.

Alfredo Jorge Suar Muro, médico pediatra y doctor del centro penitenciario del puerto de Santa María I, fue secuestrado y asesinado hace treinta y seis años por la barbarie etarra. Tendría hoy setenta y tres años y habría dedicado toda una vida al servicio del prójimo como revelan y dictan los usos médicos desde tiempos ancestrales.

Honestidad y capacidad, cualidades innatas a tu persona y que en el ejercicio de tu profesión las elevaste a la mejor expresión de ayuda desinteresada para mejorar la vida de los demás. Incluso de aquellas personas a los que la sociedad dio la espalda. Fuiste el mejor alumno de Hipócrates y sin lugar a dudas el griego se habría sentido verdaderamente orgulloso de ti.

Y al escribirte, en mi interior arde la llama de una tea encendida que alumbra el fondo de mi alma y que se adentra en el interior de unas fauces profundas cuya furia me corroe por querer corresponderte como tu persona se merece.

Monolito-Puerto-asesinado-Penal-portuense_195290653_32764298_1531x1024.jpgEscuchar en sorprendido silencio tu figura es un ejercicio de serena nobleza que impregna una parte de tu recuerdo e inmortaliza tu figura; y los tiempos corren tan deprisa que olvidamos con demasiada celeridad quienes han sido nuestros compañeros, cual es el trabajo que nos transmitieron, y qué ejemplo dejan como posos bajo el café consumido.

Me siento en la obligación personal, casi suplicante de mostrarte el recuerdo intemporal que sin duda alguna te mereces. Las palabras vuelven a ser tan cortas como breves son las frases entrecruzadas de dos amantes primerizos.

Permíteme bajo este paraguas de ternura franca mostrarte todo aquello que sin duda lo escrito no recoge pero que anuncia que los Funcionarios de Prisiones estamos ligados por la memoria que nos has dejado y que perpetuamos cada día que nuestra firma sella el orgullo de pertenecer a este cuerpo penitenciario.

A ti María Teresa, agradecerte de corazón el detalle de poder realizar este merecido homenaje a tu marido, a tu persona y por extensión a toda tu familia.

Con Cariño sincero… Tony.