Colaboraciones

Estela Millán: “Muchos reclusos quieren pedir perdón a sus víctimas” por Enrique Labiano

Estela Millán, fundadora de la ONG ‘Bienestar Emocional’ y coordinadora de la plataforma «EnlaZaDos»

Estela Millán cree que todas las personas, por mucho que se hayan equivocado en su vida, merecen una segunda oportunidad. Hace 15 años, como ella cuenta en su página web, su vida se derrumbó y cambió de rumbo.

Experta en sentir y vivir ayuda a las personas a encontrar recursos propios para salir de situaciones vitales complicaldas. Hace 10 años fundó la ONG ‘Bienestar Emocional’, y consiguió que Instituciones Penitenciarias le abriese las puertas del C. P. de Zuera.

Una vez por semana, los miércoles, acude voluntariamente, como cerca de 200 personas más, a intentar trabajar con los presos allí donde no se puede llegar en el día a día penitenciario.

El 7 de noviembre de 2018 se presentó en Zaragoza la plataforma ‘EnlaZaDos’, creada un año antes, está formado por 14 entidades que trabajan en programas de larga duración en los Centros Penitenciarios de Zuera y Daroca.<

¿Qué has aprendido trabajando en el C.P. de Zuera?

He aprendido a no prejuzgar, a dar oportunidades a personas a las que nadie se las da, a que todos podemos equivocarnos…

En Aragón hay actualmente 1.895 presos penados, de los cuales 1.313 están en Zuera, 402 en Daroca y 180 en Teruel. Los funcionarios de prisiones consideran que para trabajar con tantos presos es necesario aumentar la plantilla en casi 130 efectivos…

Falta personal que pueda ocuparse más individualmente de los internos.

Sí que hay datos en los que las cárceles están sobrepobladas. Falta personal que pueda ocuparse más individualmente de los internos. De lo que más se quejan los presos es de la falta de atención por parte de Instituciones Penitenciarias… Hay bajas laborales, jubilaciones, y no se cubren, y hay educadores que tienen que llevar dos o tres módulos unas 100 personas-. En cuanto a atención terapéutica, puedes estar en lista uno o dos meses y esa atención no llega. Es por eso que los chicos acaban un poco desesperados.

¿Qué pide una persona al entrar en prisión?

Nos encontramos a personas rotas, se les ha roto la vida, la de la víctima y la de sus propios familiares, Y es un shock muy grande que, a veces, dependiendo de cómo es cada uno, se sale o no se sale. Hay gente que recurre a lo fácil, me evado de la realidad porque no puedo soportarla, y hay otras personas que buscan ayuda. Actualmente hay veintisiete proyectos de ONG’s dentro de Zuera; diecisiete tienen programas de larga duración y somos doscientos los voluntarios que apoyamos un trabajo al que los propios trabajadores de Instituciones Penitenciarias no llegan.

Creo que no se tiene en cuenta la fragilidad emocional de las personas que entran en la cárcel, y eso es muy importante.

¿Y cómo trabajáis con los internos?

Creo que los trabajadores de los Centros Penitenciarios deberían recibir una atención básica de cómo tratar con las personas. Aquí hay dos vías de actuación: Vamos a darle tratamiento, en la que entramos las ONG’s, y otra, la del castigo y vigilancia según el delito que hayan cometido. Creo que no se tiene en cuenta la fragilidad emocional de las personas que entran en la cárcel, y eso es muy importante.

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¿Es importante trabajar con esa ‘fragilidad’ para evitar males mayores?

Esa fragilidad puede quebrarse en cualquier momento porque están sometidos a una presión familiar, personal y, al final, la gente se derrumba. Hay que desarrollar una atención más personalizada con gente que puede tener un factor de riesgo más importante, y que pueden poner en peligro su vida o la de los demás.

Para eso hay programas específicos, como el preso de compañía…

No puede haber un trabajador que acompañe 24 horas a una persona, no existe esa figura, que yo sepa. Y por otro lado, el acompañante repara también su daño acompañando a otra persona que pasa por el momento más duro de su vida. Es curioso, porque la persona que ha sido acompañado un tiempo, cuando dejan de hacerlo pide hacerlo él mismo. Es curioso y bonito al mismo tiempo. Yo he necesitado ayuda y ahora quiero acompañar yo a otra persona que lo necesite.

En 2018 hubo 210 fallecidos en España, tres por cada 1.000 internos, la mayoría por suicidios y sobredosis ¿Alguna vez os han pedido ayuda para morir?

Hay personas que nos han mostrado una tristeza muy grande, una desesperación ¿Qué hago aquí?, solo quiero morirme. Pero nunca nadie nos ha dicho, ayúdame a morir. Nosotras hacemos un papel sencillo: Acompañar, comprender, escuchar, abrazar, a veces, aunque no esté muy permitido ni bien visto.

Creemos en las segundas, terceras y cuartas oportunidades;tú y yo también la merecemos porque nos equivocamos y nos seguiremos equivocando”

¿La prisión como un castigo o como una manera de reaprender?

Creemos en las segundas, terceras y cuartas oportunidades; tú y yo también la merecemos porque nos equivocamos y nos seguiremos equivocando, pero claro, a nosotros no nos pillan, o los errores que cometemos no son tan graves como para entrar en la cárcel.

Ser perdonados forma parte de ese reaprendizaje pero para eso hay que pedir perdón ¿Son los internos capaces de hacerlo?

Por supuesto. Desde la coordinadora de ‘enlaZaDos’ estamos desde hace unos meses creando un programa desde lo que sería la parte de la persona que debe arrepentirse primero y quiere pedir perdón, y luego lo que sería más complicado, la autorización judicial. En algunos casos que incluye a víctimas, familiares, que se nos permita trabajar. No es un trabajo con resultados inmediatos. Desde ‘Inteligencia Emocional’ estamos actualmente preparando a personas que quieren pedir perdón, y la verdad es que quieren y lo están haciendo muy bien. Lo que más cuesta es asumir que has hecho un daño y perdonarte a ti mismo.

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Hay que empezar a ir pidiendo perdón a tu propia familia incluso, y luego llegar a un posible cara a cara con familiares y la propia víctima, si eso fuese posible. Mucha gente nos muestra su arrepentimiento, incluso nada más entrar en la cárcel Se supone que ahí están para, de alguna manera, rehacerse a sí mismos, redescubrirse. Lo bonito es cuando se redescubren, descubren ese brillo y descubren bondad dentro de ellos, y eso a veces cuesta. Descubrir esa bondad habiendo hecho tanto daño, pero esto ya lo dejamos para otra entrevista…


SENTIR SINTIENDO, VIVIR VIVIENDO…


Enrique Labiano