In memoriam

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De izquierda a derecha: 

Alfredo Jorge Suar Muro, facultativo del penal de El Puerto de Santa María, asesinado por ETA el 14 de octubre de 1983.

José Luis López Montenegro, herido por ETA el 8 de mayo de 1989

Conrada Muñoz, asesinada el 11 de agosto de 1989 al abrir un paquete bomba de ETA dirigido a su hijo funcionario de prisiones.

Ángel Jesús Mota, asesinado el 13 de marzo de 1990.

Ángel Guerrero Rojas. Trabajador de Prisiones herido por ETA el 23 de abril de 1990.

Manuel Pérez Ortega, asesinado en el atentado de la prisión de Sevilla, el 28 de junio de 1991, junto a él los internos Donato Calzado García y Jesús Sánchez Lozano y al familiar Raimundo Pérez Crespo.

José Ramón Domínguez  Burillo, asesinado el 22 de enero de 1993.

José Antonio Ortega Lara, secuestrado el 17 de enero de 1996 durante 532 días.

Francisco Javier Gómez Elósegui, asesinado el el 11 de marzo de 1997.

Juan José Baeza González, herido por ETA el 16 de abril de 1997.

Máximo Casado, asesinado el 22 de octubre del año 2000,

Comenzamos nuestro pequeño homenaje a las víctimas de ETA, tanto a los que sufrieron el atentado como a sus familiares y compañeros. Deuda que debemos a unos funcionarios que fueron objetivo de una banda criminal únicamente por realizar un trabajo que pocos reconocían y reconocen.

Este apartado es inspiración y obra de Antonio Núnez (Tony), funcionario de prisiones y delegado de la Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones del CP de Pamplona. Inspiración, ya que Tony recorre toda España apoyando a las víctimas y a sus familias, rindiéndoles homenajes y… en sus propias palabras: 

PERMANECEN…

Cementerio de Polloe en San Sebastían. La melancolía del campo sacrosanto en una tarde de un gris apagado suavizó mis pensamientos y olvidando por un instante toda ambición, no pensé más que en el motivo que me trajo hasta aquí. Me he permitido turbar un silencio para mostrarte, querido Ángel, un respeto y homenajear frente a tu tumba con un par de rezos cristianos lo que era una especie de obligación moral. Bueno, no solo a ti, también a Elosegui, a Burillo… en fin, a todos aquellos compañeros que la barbarie del terror etarra infundió a este colectivo segando vuestras vidas.

Y yo que soy poquita cosa, no sabía muy bien como encauzar este sentimiento de gratitud personal hacia ti. Así que como maño de adopción, adquirí varias cintas de la Virgen del Pilar, de la medida exacta de su figura venerada por tiempo a. Y con ellas en el cementerio, una de color blanco y otra con los colores de nuestra bandera nacional, las anudé a los dos ramajes del tiesto que posa sobre tus recuerdos. Por cada cinta recité dos minúsculas oraciones,

¿Qué podía hacer más?

No encuentro los términos adecuados para todo lo que me gustaría expresar. Quizá se pudiera llamar afabilidad. Para mí fue algo demasiado espiritual para poder definirlo y que lo percibí en mi conciencia sin análisis ni reflexiones. Estas palabras no son sino un homenaje a vuestra memoria.

Quiero dar las gracias inmensamente a Jorge Mota, sin lugar a dudas la persona que me ha ayudado a que todo esto se haya hecho realidad. A comprender en una decima parte todo lo que conlleva el dolor de una víctima reflejado en las personas más cercanas a ellas. La familia. Historias terribles que sacuden la conciencia de cada uno al ser escuchadas. Personales y únicas con las que cualquier muestra de respeto sería diminuta y breve.

Quiero dar las gracias a Carmen Merino, viuda de Elosegui que no pudo acudir por compromisos personales irrenunciables. Y que cuando establecimos contacto telefónico me trató de forma extraordinaria.

Quiero dar las gracias a Juan José Baeza, compañero al que ETA atentó contra su vida. Motivos íntimos y de peso hicieron que declinara la invitación a estar con él. Amabilísimo en el trato y educado hasta el extremo solo espero que todo el dolor que lleva acumulado sea engullido de manera cumplida.

Quiero dar las gracias a la Asociación Víctimas del Terrorismo reflejada en la persona de Jorge, cuya dedicación ferviente logra que pequeñas dosis de rebeldía ciudadana den cobijo a un sentimiento de nobleza absoluta.

Quiero dar las gracias al Director del Centro Penitenciario de San Sebastián por ese cariño que me brindó en conversación telefónica y al compañero que frente a las fotos de mis tres compañeros en el pasillo de oficinas y vestíbulo de entrada, junto a la placa en mármol, les recordó cariñosamente.

Me dejo infinidad de cosas en el tintero, como las horas y horas de conversación paseando por lo más hermoso de la ciudad, por no dejarme pagar un solo café, por acudir al lugar exacto de los atentados, en definitiva por acercarme y abrazar este sentimiento de recuerdo. Te vuelvo a reiterar una continua y profunda gratitud personal.

Con cariño sincero… Tony.”

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“Pido que todos reflexionemos sobre las vidas que han cambiado para siempre como consecuencia del terrorismo. Comprometámonos a mostrar a las víctimas que no están solas y que la comunidad internacional se solidariza con ellas, dondequiera que se encuentren. En su llamamiento a la recuperación y la justicia, las víctimas hablan en nombre de todos nosotros”.António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas


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