Colaboraciones

Interior, los funcionarios olvidados de prisiones

Por Alfredo Rey

Y la única forma de hacerlo es estar unidos.

Nuestra querida SGIIPP nos vende ahora su Ley de Cuerpos. Ley que va destinada a psicólogos, pedagogos, juristas, criminólogos, trabajadores sociales, etc.. Y habla de la integración y puesta en valor de estos profesionales en el Cuerpo de Prisiones, personalmente lo veo positivo. Pero como siempre, los funcionarios de interior los grandes olvidados.

Ése que se juega la vida entrando en una celda para evacuar al recluso que le ha prendido fuego.

Como dije en un foro de opinión, yo me pregunto: ¿Quién pone orden y seguridad en los departamentos?, ¿quién interviene cuando se originan conflictos, enfrentamientos, peleas y otros altercados violentos?, ¿la pedagoga, el jurista, la psicóloga, la trabajadora social?. No, no y no. Es el funcionario de interior. Ése que se juega la vida entrando en una celda para evacuar al recluso que le ha prendido fuego. Ése que se juega la vida interponiéndose en un ajuste de cuentas. Ése que impide que, algún psicópata viole o por lo menos lo intente a la trabajadora social, a la pedagoga o a la voluntaria de la ONG de turno. Ése que carece de formación o es muy escasa en autoprotección. Ése que se enfrenta a subgrupos carcelarios e interviene la droga que éstos pretenden controlar. Ése que se interpone entre facciones violentas y enfrentadas. Ése que salva muchas vidas por su rápida intervención en sobredosis. Ése que con su profesionalidad y experiencia, alerta de la radicalización islámica. Ése al que a diario le amenazan que ya lo verán en la calle. Ése, si, ése es el pilar de la Institución, y curiosamente el más denostado y olvidado.

El olvidado funcionario de interior se enfrenta diariamente a agresiones físicas y psicológicas, vejaciones, humillaciones, etc..

¿Porqué ese olvido?. La respuesta se resume en que la Institución vende humo, vende lo políticamente correcto, pero no realidad. Vende el número de permisos que se han otorgado, de terceros grados…. vende estadísticas manipuladas, no reales. Vende los CIS, pero no quiere saber el trapicheo que allí se da o cómo obtienen los internos los contratos de trabajo (Se ha dado el caso que una pequeña panadería ha tenido contratado a varios internos). ¿Cuántos reclusos reinciden?. ¿Cuántos violadores vuelven a violar?. ¿Cuántos islamistas vuelven a su apología de terror y muerte?.

El olvidado funcionario de interior se enfrenta diariamente a agresiones físicas y psicológicas, vejaciones, humillaciones, etc.. !Nosotros somos los débiles!.

Podríamos estar días hablando de ésto o aquéllo, pero lo mejor es preguntarse porqué pasa.

Pues entre otras causas por nuestra desunión. En los C.P. existen muchos puestos donde se “vive,” muy bien y otros departamentos que es zona de guerra, módulos de aislamiento, de art 91, art 75, etc… Y claro, los primeros no están por la labor de rotar y se pliegan a las directrices de las distintas direcciones para que no les toquen. Estos nunca participarán en movimiento laboral alguno.

No olvidemos la labor de los sindicatos. No conozco un cuerpo con menos efectivos y tantos sindicatos. Y éstos a lo suyo, de espaldas a sus afiliados, sólo interesan horas sindicales y liberados y, por supuesto, los cursos, así si alguien quiere hacer un curso tiene que estar afiliado. Hace muchos años nos llamamos el cuerpo de los mil duros, cinco mil pesetas, ya ni éso.

Hace muchos años nos llamamos el cuerpo de los mil duros, cinco mil pesetas, ya ni éso.

Sólo os digo una cosa, somos los únicos que podemos luchar por nosotros, por nuestros derechos, por nuestra formación, por nuestra dignidad, por un sueldo digno, por reconocimiento social, por nuestro honor. Y la única forma de hacerlo es estar unidos. Mientras sigamos defendiendo nuestro “agujero” estaremos cavando el de nuestro futuro.