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Jesus Haddad Blanco, Director General de Prisiones, asesinado por el GRAPO en 1977

Entrevista en el diario El Pa铆s: Las puertas de mi despacho est谩n permanentemente abiertas a todo el mundo. Si alg煤n sector de funcionarios tiene que hacer un planteamiento profesional o laboral, estoy dispuesto al di谩logo, 煤nico instrumento v谩lido para resolver determinadas situaciones.

Jesus Haddad Blanco, nacido en 1938 en Segovia. Licenciado en Derecho y diplomado del Centro de Estudios Tributarios y de la Escuela de Pr谩ctica Jur铆dica. Pertenec铆a al Cuerpo T茅cnico de la Administraci贸n Civil del Estado. Fue subdirector general del Ministerio de Industria y oficial mayor del Ministerio de Planificaci贸n del Desarrollo. Fue director adjunto del CIFCA, organismo internacional dependiente de Naciones Unidas, y capit谩n de Infanter铆a de Marina de la escala de complemento.

Estaba en posesi贸n de la Encomienda del M茅rito Civil y de la Orden de Isabel la Cat贸lica.

Pertenec铆a al Partido Socialdem贸crata, que presidi贸 hasta su disoluci贸n en UCD.

Entrevista en el diario El Pa铆s: Yo pedir铆a a todos los funcionarios, encarecidamente, y s茅 el clima de tensi贸n en que viven y con qu茅 sacrificios tienen que desarrollar su servicio en estos momentos, y a los propios internos- que nos permitan llevar a cabo tantas cosas buenas como llevamos dentro y queremos hacer.

Fue nombrado por Adolfo Su谩rez Director General de Instituciones Penitenciarias el 9 de diciembre de 1977.

Impuls贸 reformas del sistema penitenciario mediante el real decreto 2273/1977 de modificaci贸n al reglamento de los Servicios de Prisiones de 1956, pero no pudo concluirlas por su asesinato el 22 de marzo de 1978 tras recibir trece disparos de tres individuos que se identificaron como pertenecientes al GRAPO.

Procedemos a transcribir el art铆culo aparecido en el Diario de Navarra con las l铆neas generales de la reforma penitenciaria que pretend铆a:

Desde principios del a帽o 1976 se ha producido un clima de tensi贸n en los establecimientos penitenciarios espa帽oles, motivado por los movimientos reivindicativos en demanda de libertad para los presos comunes, que ha alcanzado caracteres de gravedad con los acontecimientos que tienen lugar en el verano del mismo a帽o. Desde esta fecha hasta hoy, con car谩cter intermitente, pero con una constante permanencia, el movimiento reivindicativo entre los presos comunes va adquiriendo caracteres de virulencia, hasta alcanzar las graves cotas de tensi贸n que se han producido en el per铆odo navide帽o de 1977, que a duras penas pudo ser salvado con incidentes de menor cuant铆a y que desgraciadamente estalla en los motines de los 煤ltimos d铆as de enero en Carabanchel, Oviedo, M谩laga y el incendio provocado en el centro penitenciario de Zaragoza, que ocasion贸 dos muertos.

Los motivos de todo este movimiento reivindicativo son constantes en todos los incidentes; petici贸n al Gobierno de un ampl铆o indulto para los presos comunes. Evidentemente, esta petici贸n ha sido acompa帽ada de argumentaciones de todo tipo, desde el trato discriminatorio otorgado por el Gobierno al preso com煤n, en relaci贸n con el denominado preso pol铆tico, al desfase de las leyes penales de nuestro pa铆s, muy concretamente el C贸digo Penal y la ley de Peligrosidad y Rehabilitaci贸n Social, el excesivo rigor con que se sancionan en nuestro pa铆s determinadas conductas, en comparaci贸n con otros pa铆ses de nuestro contexto cultural y pol铆tico.

Por otra parte, tampoco puede olvidarse que este tipo de movimiento es propio de las situaciones de cambio pol铆tico, basta leer las diferentes circulares de la Direcci贸n General de Prisiones para comprobarlo y ello porque el cambio pol铆tico profundo lleva consigo una expectativa de medidas de gracia extraordinarias, que el preso com煤n espera y que en su caso, reivindica mediante todo tipo de actos, como los que desgraciadamente se han producido 煤ltimamente en nuestro pa铆s.

Hoy, tras la sesi贸n del Senado del pasado 10 de febrero, la situaci贸n, al menos, est谩 clarificada. No hay indulto general para el preso com煤n. Pero no resulta menos claro que el Ministerio de Justicia, a trav茅s de la Direcci贸n General de Instituciones Penitenciarias, ha asumido el compromiso de llevar a cabo una reforma penitenciaria en profundidad. Reforma que deber谩 venir acompa帽ada de una adaptaci贸n de las leyes penales a las nuevas circunstancias sociales y pol铆ticas de nuestro pa铆s.

Dichas medidas legislativas habr谩n de proyectarse en varias direcciones, tanto en el campo penal como en el procesal y penitenciario, mediante modificaciones profundas de cuerpos legales o leyes especiales, C贸digo Penal, ley de Peligrosidad y Rehabilitaci贸n, Social, ley de Enjuiciamiento Criminal (limitaci贸n de la duraci贸n de la prisi贸n preventiva, aceleraci贸n de los tr谩mites sumariales en cuanto sea posible y de la celebraci贸n de causas), etc茅tera.

Junto a estas medidas legislativas, que escapan a nuestra competencia, nosotros estamos empe帽ados en modificar el sistema penitenciario bajo las siguientes directrices: en primer lugar, eliminar las macroprisiones, ya que la experiencia ha demostrado su absoluta inadecuaci贸n para organizar una convivencia ordenada, para mantener una clasificaci贸n aceptable y para desarrollar un programa de tratamiento, as铆 como los graves riesgos que comportan en orden al gobierno de las mismas. El convencimiento de que la total reincorporaci贸n del interno a la sociedad podr谩 lograrse m谩s f谩cilmente si el cumplimiento de la pena no supone una ruptura con el habitat normal en el que se haya desarrollado el proceso de socializaci贸n nos lleva a marcar como l铆nea b谩sica de actuaci贸n en el futuro la localizaci贸n regional de los establecimientos, que permite al interno cumplir su condena sin que se produzca el desarraigo de los n煤cleos familiar, laboral, educativo…

En segundo lugar, potenciar al m谩ximo la existencia de establecimientos de r茅gimen abierto, determinado por exclusi贸n, qu茅 tipo de delincuentes no deben ser destinados inicialmente a estos centros, bien por el mayor rechazo social de su actividad delictiva, bien por su comportamiento nocivo o violento en el establecimiento penitenciario ordinario. Este tipo de delincuente, muy minoritario, tendr谩 que cumplir su condena, en un primer momento, en centros de r茅gimen cerrado, de los que a medida que el tratamiento produzca sus efectos ir谩 progresando hasta su destino a centros abiertos en situaci贸n de pre-libertad.

En tercer lugar, dedicar una especial atenci贸n a los j贸venes mediante la creaci贸n de centros que recibir谩n el nombre de Institutos para j贸venes, en los que un r茅gimen penitenciario especial debe servir de marco adecuado para llevara cabo el tratamiento individualizado, basado en la formaci贸n integral del joven, en la que ocupar谩 lugar destacado la ense帽anza, en sus distintos niveles (EGB, BUP, superior universitaria) y la formaci贸n profesional en sus tres grados y en las especialidades que demanden las aptitudes e intereses de cada joven interno . (…)

Por otra parte debemos partir de la necesidad de contar con la intervenci贸n activa del interno en la programaci贸n y desarrollo de su propio tratamiento, y valorar las ventajas de su participaci贸n a trav茅s de canales representativos en la organizaci贸n de la vida en los establecimientos. El interno, en suma, debe colaborar de tal modo y en tal grado en el aspecto comunitario de su vida penitenciaria, que. le haga llegar al convencimiento de que su permanencia en un establecimiento penitenciario, si bien tiene la carga de estar temporalmente privado de libertad, no ha sido in煤til.

Toda esta pol铆tica que ahora precisamente habr谩 de quedar definida en los grupos de trabajo que est谩n estudiando la futura ley General Penitenciaria, requiere la colaboraci贸n de toda la sociedad, porque es la sociedad, con independencia de ideolog铆as, la que se ve afectada por este problema. Y no debe olvidar el recluso, en ning煤n momento, dejar de formar parte del sistema social, en el que, necesariamente, ha de reintegrarse en condiciones de poder ejercer una actividad digna.”

Director general de Instituciones Penitenciarias.

Entrevista en el diario El Pa铆s: Estoy absolutamente convencido de que todo es mejorable. Y en la Direcci贸n General de Instituciones Penitenciarias existen unos cuerpos especiales con una especialista preparaci贸n y formaci贸n en el campo penitenciario que, sin duda, van a aportar soluciones positivas.