José Luis López Montenegro. Funcionario de Prisiones herido por ETA el 8 de mayo de 1989

He de confesar que albergo pensamientos errabundos y que por fin he alcanzado un estado de conciencia superior con todos mis sentidos, en equilibrio y armonía con todo lo que me rodea, especialmente con aquellos compañeros cuya lacra del terror laceró inmisericorde sus vidas. La propia y la de su familia. Amigos y seres queridos. Compañeros.

José Luis López fue tiroteado de noche (en turno saliente de tarde), sobre las 22:10h por la banda terrorista ETA cuando salía de trabajar en su vehículo del Centro Penitenciario de Alcalá Meco; apostados en el cruce de la carretera comarcal que lleva a la prisión, fue acribillado y alcanzado en la espalda por dos proyectiles, su turismo acabó estampado en una acequia cercana. Escapó y malherido buscó ayuda. Minutos más tarde, un pequeño autobús con una docena de policías y dos vehículos particulares ocupados por policías de paisano advirtieron el turismo del funcionario con las luces encendidas y la puerta abierta del conductor. Uno de los coches policiales trasladó a José Luis y el otro, con cuatro agentes en su interior, se aproximó al coche del funcionario de la cárcel de Alcalá-Meco. Los terroristas, acrecentando su mísera vileza en un grado de irreconocible esperpento humano ocultaron en el auto de José Luis una carga explosiva compuesta por quince kilos de amonal. Era una trampa mortal.

El artilugio explosivo descargando toda su furia mezquina estalló y causó la muerte inmediata a dos policías. Otros dos agentes resultaron heridos: Uno de ellos de gravedad.

Y la vida continuó con su curso, siempre lo hace.

Querido compañero, he aquí esta pequeña cortesía. ¿Y qué decirte, qué trasladarte, qué palabras encontrar para desmigar todo lo que me corroe por dentro, para conservar la esperanza de que una palabra pudiera ser bálsamo eficaz por todo lo que te ha tocado vivir?

Han pasado treinta años de aquél fatídico día, treinta años que sucumben a un olvido, en el que solo tú habrás sabido encontrar la forma de moldear ese sufrimiento bajo ese cubículo de soledad. En el que habrás conocido la fortaleza humana en toda su extensión.

Tu Muro, Tu Torre, Tu Edificio Personal estaban hechos de ladrillos de barro cocido al sol. Los bloques de Piedra se reservan para construir tumbas y templos. Pirámides.

Ninguno de nosotros hemos sido bendecidos con el maravilloso sentido de la precognición, ojalá fuera así, probablemente todo sería mucho más sencillo y, todo lo triste que afectara a nuestras vidas, obtendríamos esa capacidad de bordearla, de zigzaguearla.

Acepta estas palabras, que aunque exiguas, amparan una gratitud sincera y clara. No hay velos, y no debiera haberlos en ningún tiempo para con vosotros en toda la extensión de la palabra gratitud. De heroicidad. Sois unos auténticos héroes cuya memoria pule, encala y ennoblece el escudo que da brillo a nuestro trabajo.

Nota del autor: Quiero recordar y conservar en la memoria a través de este escrito a los dos Policías Nacionales asesinados ese día, así como a los dos compañeros heridos.

El deseo es padre del hecho. Permíteme creer lo que anhelo y lo que esconde parte de esta voluntad, que fluye con fuerza dentro de mí, en un sentimiento mayúsculo de gratitud abierta y noble.

Con cariño sincero.

Tony.