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La voz de una madre: “Yo sentía que también me estaban juzgando a mi”

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María Hernández relata su vida tras la condena de su hijo  a 17 de prisión por homicidio

Desde hace tres años, María acude a los ‘cafés’ de la Asociación de ayuda para familiares de internos en prisiones de Aragón (AFIPAR). “Comparto sentimientos y emociones con gente en mis mismas circunstancias, con el mismo sentimiento y sufrimiento. Es un apoyo emocional y psicológico muy fuerte”, explica.

Se reconoce como una mujer luchadora y tenaz, algo que considera tienes que ser en una situación así. “Algunos padres y madres vienen con expectativas que luego no se cumplen y acaban marchándose”, dice.

Noviembre 2016, un juez condenó a Jorge Callejas a 17 años de prisión por el asesinato de un indigente argelino, a comienzos de ese mismo año, en la zaragozana avenida Cataluña. “Cuando condenaron a Jorge fue horrible, un desgarro”, relata María, que recuerda el fallo con un dolor indescriptible. “La resolución fue muy rápida y no estábamos preparados para recibir la sentencia que le pusieron a mi hijo. Incluso llegamos a darle la enhorabuena al abogado pensando en lo bien que iba a salir”. María estuvo arropada por su familia pero no pudo evitar sentirse también juzgada.

“Como madre, María siempre tiene a Jorge en su pensamiento. En uno de sus dos hijos, dice, y hace lo que haría cualquier otra madre”

Han pasado cuatro años desde entonces y esta mujer zaragozana lucha noche tras noche para no caer en la desesperación. “A habido muchas noches duras. La primera la pasas, la siguiente también, pero cada vez lo vives como si fuese esa única vez”.

VAMOS A LA ‘CASITA DEL TÍO JORGE’

                Todos los sábados acude al Centro Penitenciario de Zuera para ver a su hijo durante una hora y a través de un cristal. Además, tiene dos ‘vis a vis’ al mes, en una habitación con cuatro sillones y una mesa. Allí, cuenta María, acude con su hija y sus dos nietas que van a ver al tío Jorge y a merendar con él. “La más pequeña me dice: ‘A la casita del teléfono del tío Jorge no quiero ir, pero al de la merienda, sí”.

_9069327_643d828c“¿Cómo le dices a una niña porqué está ahí su tío? Fíjate si son espabiladas que un día salió la fachada de la cárcel en la televisión y dijo: ‘Yaya, la casita del tío Jorge”, explica con tristeza María.

EL ‘PATINADOR ASESINO’

Muchos titulares de prensa describían al hijo de María como el ‘patinador asesino’, porque llevaba unos patines cuando supuestamente cometió el crimen. “Es horrible que pongan nombres y apellidos y que cada semana salga la noticia”, se lamenta mientras trata de olvidar aquellos meses de finales de 2016 hasta finales de 2017, cuando el Tribunal Supremo confirmaba la sentencia de Jorge, al igual que ya había hecho el Tribunal Superior de Justicia de Aragón.

“¿Por qué en otros casos no sacan el nombre y con mi hijo si lo hicieron?”, critica esta madre que dejó de leer los periódicos porque, según dice, cada día salía una noticia que hablaba de su hijo. “Acabé vendiendo el piso de mi hijo porque todos se enteraron por la prensa y no quería que mi hijo volviera a ver a los vecinos y se enfrentará de nuevo a vivir allí”, reconoce.

Jorge Callejas tenía 36 años cuando fue declarado culpable por un jurado popular de homicidio con alevosía, ya que la víctima no tuvo ninguna posibilidad de defensa. “Cuando estamos juntos hablamos de cosas habituales, sin profundizar en otras cosas ni en lo que hizo o no hizo. Yo ya sé cómo fue el juicio y creo en la inocencia de mi hijo, sigo creyendo en ello”, afirma.

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MADRE E HIJO, A SOLAS

                “Soy consciente de que mi hijo no me cuenta todo lo que le pasa en la cárcel”, afirma María que explica que su hijo no se queja de nada dentro de prisión y pide lo justo, porque no le gusta tener muchas cosas en su celda. “Un día hubo una merienda organizada por voluntarios e hice una empanada sin que él lo supiese. Cuando le contaron que la había hecho yo me dijeron que se emocionó mucho”, relata María mientras se sonríe.

Esta madre vive ahora esperanzada con la resolución del juzgado de Estrasburgo, al que también han presentado recurso. “Jorge también está muy ilusionado con esto. Cuando le dices que igual no sale se pone muy triste y me dice: ¡¡¡Cómo no va a salir bien mamá!!!”.

CUANDO JORGE SALGA…

María no se hace muchas ilusiones pero mantiene la esperanza. “Si mi hijo saliese mañana le haría un gran recibimiento y le cambiaría la cama de casa, porque la que tiene es de cuando era más pequeño y ahora mide un metro y 92 centímetros”, explica ilusionada.

“Comparto sentimientos y emociones con gente en mis mismas circunstancias, con el mismo sentimiento y sufrimiento. Es un apoyo emocional y psicológico muy fuerte”

También, cuenta esta madre,  le haría su comida favorita, pasearía con él y le llevaría a ver a su abuelo, que tiene 92 años y está ingresado actualmente en un hospital. “Que pueda ver a su abuelo, que siempre ha sido su ojito derecho, ya que de su abuela no se pudo despedir porque falleció hace dos años y medio”, se lamenta.

Como madre, María siempre tiene a Jorge en su pensamiento. En uno de sus dos hijos, dice, y hace lo que haría cualquier otra madre. No habla de la sentencia ni tampoco de lo que su hijo hizo porque en esta entrevista, nos recuerda, quiere hablar de una madre y su hijo, pero si pide por él para que abandone algunos malos hábitos del pasado. “Lo que deseo es que deje su vida anterior; pido a Dios que le ayude a salir adelante sin los vicios que tenía y que lo proteja de todo lo malo que hay en la calle”, sentencia María, madre de Jorge Callejas.

 

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