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Los héroes ocultos de la pandemia


Raquel, encargada de servicio interior de vigilancia C.P. Madrid VII (Estremera).

Hace poco más de una semana celebrábamos uno de los carnavales más atípicos de nuestras vidas. En la guardería de Marcos les dijeron a sus familias que este año los disfraces versarían sobre “los héroes de la pandemia” y su mamá Gema, personal laboral de lavandería en el Centro Penitenciario Madrid VII (Estremera) no se lo pensó dos veces: “Voy a disfrazar a mi peque de los héroes más olvidados y ocultos de esta pandemia: funcionario de prisiones.”

Gema ve día a día cómo trabajamos y las labores que realizamos con los internos e internas: además de vigilar lo que hacen y evitar que se peleen (tareas que son las que principalmente la sociedad nos presupone); también les llevamos en volandas a enfermería cuando les suceden cosas graves, les ayudamos a resolver trámites, les escuchamos y aconsejamos hasta sirviéndoles en ocasiones de terapia psicológica y hasta hacemos de bomberos si la situación lo requiere.

Cuando llegó la COVID19 fuimos los primeros que peleamos con las Direcciones de nuestros centros para que nos dejasen entrar con mascarillas y equipos de protección individual. Nos decían que los internos e internas se podían alarmar pero nosotros sabíamos que si el virus no estaba intramuros, nosotros éramos los únicos que lo podíamos introducir en prisión.

Actualmente el trabajo que realizamos se complica ya que hay internos que precisan estar aislados de los demás y debemos hacerlo posible teniendo en cuenta que el espacio es limitado o realizar muchas salidas y entradas modulares con los internos porque hay espacios en los que, por razones sanitarias, no pueden coincidir.

Pero con su decisión Gema no sólo se enfrentó al reto de visibilizar nuestro colectivo porque… ¿habéis probado alguna vez a buscar un disfraz de funcionario de prisiones para un niño?.

Si buscáis en internet disfraces de Policía o Guardia Civil para niños se pueden encontrar bastante fieles a la realidad, pero si buscáis uno de funcionario de prisiones no se parecen a nuestro uniforme actual ni en el color.

Así que el reto mayor al que se enfrentaba Gema era el de adaptar un uniforme de adulto y hacerlo a la medida de Marcos. Y vaya si lo consiguió porque el peque iba como un pincel! Cuando Gema vino al módulo a enseñarnos las fotos con la baba cayéndole hasta los pies consiguió el último de sus retos haciendo que nuestro día de trabajo fuese, si cabe, un poquito más gratificante.

Desde aquí mi agradecimiento personal por su gesto y por permitirme publicar las fotos y nombrarla; agradecimiento que hago extensivo de parte de todo el colectivo porque estoy segura que mis compañeros hoy trabajarán con una sonrisa más grande en sus caras.

Gracias Gema y Marcos!

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