Máximo Casado Carrera. Funcionario de Prisiones asesinado por ETA un 22 de Octubre del 2000.

Querido Máximo:

maximo-casadoAquí reposan sentimientos que transcienden lo más profundo de mi alma y cuya inmutabilidad permanece con el paso de los años. He acabado comprendiendo qué poco han cambiado las emociones y aspiraciones de honrarte en todo este tiempo transcurrido, y me emociono al pensar que en alguna parte de tu universo escuchas en respetuoso silencio esta forma de recordarte como te mereces. Tu figura acude como espejismo sacudido por el sol que engañosamente real zarandea nuestras conciencias.

Ahora tendrías sesenta y tres años y hubieras dedicado toda una vida al servicio de los demás. Entraste como maestro allá por mil novecientos ochenta y tres para aprobar la oposición como funcionario de prisiones. Posteriormente, en mil novecientos noventa lograr la plaza de Jefe de Servicios.

Estabas muy integrado en Vitoria y estudiabas quinto curso de euskera. Felizmente casado y padre de dos niños. Siempre me  ha horrorizado este extremo de crueldad absoluta como es el robar a los hijos la existencia de un padre. Desde ese momento el dolor comenzó a triunfar sobre la flor.

Pero los sucesos de miserabilidad que provocaron este hecho no se detuvieron en este extremo como punto y final. Anteriormente habías recibido amenazas por carta, aparecieron pintadas amenazantes contra tu persona en el barrio donde vivías y tu buzón fue quemado en una ocasión. Definitivamente, como una pitón gigantesca que se enrosca, ese terrible íncubo cobarde te asesinó vilmente.

Cierro los ojos y espero esa sensación tan familiar pero temida de deslizarme por los límites de esta realidad para caer en el mundo de los sueños y las visiones, de los sentimientos más intensos. Ojalá existiera algo o alguien que pudiera volver a resucitar los tiempos en los que cada mañana se te pudiera sentir, tocar, volver a abrazarte, escucharte, permanecer cerca de ti.

Pero es inútil hacer promesas que no se pueden cumplir, aunque sí puedo dar mi palabra y de todo corazón el recordarte como creo que merece tu persona a través de este homenaje, a través de miles de recordatorios que como mosaicos de vivos colores te ofrecen el resto de mis compañeros para imponer a golpe de sentido común que has sido un auténtico héroe penitenciario.

Y las verdaderas víctimas de todo este sufrimiento, son figuras solitarias y trágicas que han llorado todo su dolor y las que solo ellas conocen la verdad de su soledad, de esta espantosa agonía de un duelo que se convierte en un dolor sordo y eterno que jamás abandonarán.

584073_1A veces me consume la furia el saber que esto es todo cuanto puedo hacer por mis compañeros asesinados, aunque quiero y necesito que sepas que lo que no tiene fin… es lo que estoy dispuesto a dar.

Debo dar las gracias infinitas a tu esposa Conchi y a tu familia. Contrafuertes del autentico espíritu de recuerdo sincero, perpetuo y fiel hacia ti.

Con Cariño sincero, Tony.