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NARCOLEPSIA por A. Gomez

Corren malos tiempos actualmente en España y nuestra labor como sociedad está siendo examinada, de momento vamos a revalidas con muchas probabilidades de repetir curso.

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Llevamos años arrastrando una desaceleración económica de la que no logramos recuperarnos, hemos rescatado bancos con un dinero que no volveremos a ver, nuestros mayores ven peligrar sus pensiones que es su recompensa por toda una vida trabajando, cada día se producen desahucios, cada semana una mujer muere asesinada en manos de un hombre, pagamos precios desorbitados por un alquiler o por circular por autopistas más que amortizadas, pero eso sí el problema de todo lo tiene Cataluña.

Desviar la atención hacia otro lado y provocar divisiones internas es una de las estrategias más antiguas empleadas por el que ostenta el poder, divide y vencerás frase atribuida a Julio César pero adoptada por la mayoría de dirigentes.

Desde la transición, no tan elogiable y trasparente como nos quieren hacer ver, el poder en este país se lo han ido alternando dos partidos y con el paso de los años han ido apareciendo en escena otras alternativas de izquierda, de centro y la preocupante irrupción de la extrema derecha.

Esto es un fiel reflejo de la división, hastío y hartazgo que sufrimos los españoles.

Pues si trasladamos toda esta introducción al colectivo de funcionarios de prisiones pasa exactamente lo mismo, un cuerpo totalmente desconocido para la mayoría de la sociedad y al mismo tiempo invisible, ignorado y ninguneado por las diferentes administraciones.

Cada día en los centros de Cataluña se sufre una agresión o tentativa de agresión, esto no es un hecho aislado, es un problema. El mayor paradigma de difícil explicación es que si un interno agrede a un médico o un maestro dentro de la prisión, esos profesionales tienen categoría de agente de la autoridad, mientras que si ese mismo interno agrede a un funcionario de prisiones sale prácticamente impune.

Se calcula que para 2025 un 30% de la plantilla actual estará en edad de jubilarse, se desconoce ninguna propuesta en forma de prejubilación o segunda actividad para dar una salida digna a todos esos compañeros que se han ganado merecidamente retirarse de los patios.

Diferencias retributivas entre nosotros, mismo sueldo por un mismo trabajo, no hace falta ser un erudito para entender esta afirmación.

Formación y uniformidad acorde con el siglo XXI, invertir en formación es la mejor de las inversiones.

Redimensionamiento de plantillas, existen ratios escandalosas de 70 internos por un solo funcionario, eso es jugarse la vida literalmente.

Al igual que en la política, las administraciones se aprovechan de nuestra desunión

Estas son algunas de las reivindicaciones que cualquier compañero os hará llegar, y seguro que me he dejado algunas por el camino, dudo que ningún sindicato no las defienda como corresponde porque son mejoras para todo nuestro colectivo.

Al igual que en la política, las administraciones se aprovechan de nuestra desunión, comodidad y en muchos casos falta de empatía. Somos muchos, miles, y la suma de todos nosotros haría replantearse ciertas decisiones antes de tomarlas.

Falta de liderazgo? Poca o nula credibilidad en los sindicatos? Exceso de protagonismo de compañeros asindicados?

img_20191101_064357967492329.pngEs hora de analizar y ser autocríticos, pero con una única finalidad, la de revertir esta situación, podemos tomar dos caminos. Uno quedarnos como hasta ahora siendo unos kies de cafetería o activistas de las redes sociales. Dos EMPODERARNOS, es el acto de que una minoría tome poder frente a la mayoría.

Mientras llega ese día seguiremos sedados, invernando, con nuestra narcolepsia.

A.Gómez
Funcionario prisiones de Cataluña

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