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Prisiones: ¿Interior o Justicia?

Una reflexión de Diego Jesús Porras Romero4655c90a5d8c36d82358ffc79390001e_L
Tenemos ahora en candelero la solicitud Sindical de cambio de Ministerio y lo primero que tengo que decir al respecto es que razones son razones, no obstante, se puede estar de acuerdo con ellas, o no, total o parcialmente y, además, puede ocurrir que haya una sensación de desinformación, como es mi caso. Por todo ello, y por aportar algo en la medida de lo posible, hago las siguientes puntualizaciones al respecto:
1º.- Esa idea, de cambio de Ministerio, ha surgido de los Sindicatos (de la cúpula de los Sindicatos). Yo no sé si habéis preguntado y contado con la opinión de los afiliados, con la mía desde luego no. A mí nadie me ha preguntado nada ni me ha explicado nada salvo ahora que me encuentro con una política de hechos consumados, o lo que es lo mismo, cuando ya se ha cursado la solicitud y yo me he enterado por el correo que habéis remitido. Insisto, no digo que la pretensión sea ni buena ni mala, digo que no se ha contado con la opinión de los afiliados que se supone que es lo importante y a los cuales vosotros representáis. Eso, lo de contar con la opinión de los afiliados, es un detalle que todos los Sindicatos deberíais de pulir un poco.
y, además, puede ocurrir que haya una sensación de desinformación, como es mi caso
2º.- Entre las razones que esgrimís, destaca sobremanera la de separarnos totalmente de todo lo que huela a Policía. Yo opino que sí, pero no. Nosotros no somos Policías, somos Funcionarios de Prisiones pero nuestra labor, máxime si nos centramos en vigilancia interior (V1), tiene mucho de policial. No es cuestión de que guste o no, es cuestión de legalidad, y con la LOGP y el RP, amén de infinidad de disposiciones al respecto, eso es así y considero innecesario entrar a analizar con detalle la normativa citada puesto que es por todos conocida. Hasta tal punto llega esa función policial que, además del deber de investigación y seguimiento de determinadas conductas y acciones de los internos, tenemos el derecho y la obligación (dentro de los casos perfectamente reglados) de actuar como agentes antidisturbios, y para ello la Administración nos dota con los medios materiales necesarios, aunque puede que no suficientes (la expresión “revolcarse con un preso” ni es baladí ni es mera retórica).
mv115cv-1Hay otro dato que avala lo que expongo: La Inspección, nunca le va a pedir explicaciones a un Funcionario de V1 (ni a nadie) porque un interno no se haya rehabilitado, en cambio, si hay un incidente regimental y no se ha actuado con la debida “presteza”, va a haber más que palabras. Al margen de lo expuesto sobre la cuestión de si debemos desligarnos totalmente de nuestra función policial, o no, se me ocurre otra duda que os planteo y solicito que me aclaréis: es un “clamor popular” dentro de nuestro entorno el que nos conviene mucho tener un “Estatuto particular y propio” como Funcionarios de Prisiones y ser reconocidos como Autoridad Pública. Partiendo de esa premisa, puede que no sea tan beneficioso para nosotros, como en un principio pueda parecer, el renegar total y absolutamente de nuestra función policial pues ello, en gran medida, también determina nuestra especificidad, o dicho de otra manera, no sea que nos estemos tirando piedras sobre nuestro propio tejado.
Termino como lo hago siempre que me dirijo a vosotros: hablando de dinero. Muy vulgar, muy materialista, muy prosaico, pero lo más realista que existe en el ámbito laboral sea éste cual sea. Todos trabajamos por dinero, tanto Funcionarios, como particulares, hasta los que laboran en aras de manifestar su expresividad y creatividad lo hacen por y para ganar dinero, por lo tanto, y aunque en ocasiones se haya pretendido lo contrario, no sólo no es ninguna vergüenza reconocerlo y pretender “que nos aumenten el sueldo”, sino que dignifica al trabajador, puesto que implica un reconocimiento de su quehacer. En este sentido vuelvo a poner sobre la mesa el caso flagrante y denigrante de la diferencia económica de salario que existe entre Los Funcionarios de Prisiones de Cataluña y los del resto de España por el mero hecho de residir en una localidad diferente. A raíz de lo acontecido con la Policía Nacional y la Guardia Civil, a nosotros se nos removió la conciencia y nos surgió la pregunta que estaba latente pero no nos atrevíamos a plantear: ¿Por qué?, y todos nos asombramos cuando nos dimos cuenta de que es una mera cuestión de juego político en el que hemos sido incluidos sin nuestro consentimiento y que además ni es justo ni legal, pues no soy yo el único que, una y mil veces repite que, con la Constitución española en la mano eso es una discriminación salarial y laboral por motivo de residencia (arts. 14; 138; 139, 156 entre otros) por lo tanto, cabría estudiar y plantearse la posibilidad de un recurso. Lo que está claro y es cierto, es que como dejemos de hablar de ello, como lo demos por imposible porque ni nosotros mismo nos lo creamos, cuando lo dejemos dormir en el baúl de los recuerdos, es cuando se cierra toda posibilidad de conseguirlo, y la posibilidad es histórica.
¿Por qué?, y todos nos asombramos cuando nos dimos cuenta de que es una mera cuestión de juego político