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Reflexión Covid de un funcionario de prisiones

A mis 47 años una de las pocas capacidades que se han agudizado en mi hasta límites insospechables es la de reconocer mis virtudes (pocas) y asumir mis defectos (innumerables), contra los que trato de luchar por revertir si la situación o la persona lo merecen.

Me llamo Alberto, soy funcionario de prisiones y desde hace unos meses ocupo un cargo de responsabilidad dentro de una organización sindical, un mundo del que siempre había recelado viendo los ejemplos que corrían por nuestros centros. Pero una persona me dijo que los sindicatos no son las siglas, son las personas, y que cierto es…..

En fin, hoy me estaba preparando una batería de información para una entrevista que concedía en directo a una emisora de radio a nivel nacional, tenía claro todo lo que iba a decir, con qué sentido y a quien iban a ir dirigidas mis más feroces críticas.

tiempo ha sido limitado, muy limitado para poder extenderme y dar voz a todos mis compañeros y compañeras que no solo arriesgan su integridad física en un momento en que la tensión dentro de las cárceles catalanas se puede cortar. También exponen su salud y por extensión la de sus familiares, quienes pueden resultar infectados sin comerlo ni beberlo por la terrible negligencia de los que nos dirigen, por los que desde sus despachos deciden hoy blanco, mañana negro y pasado ya veremos.

No somos piezas de ajedrez a quien se puede mover a su libre albedrío, somos seres, personas, preocupadas y por encima de todo responsables y profesionales, mucho más de lo que ustedes están siendo.

Hoy un compañero me confesaba que había elegido renunciar a estar con su familia por temor a un posible contagio, y yo luego he recapacitado y viendo las medidas de seguridad que nos han dotado, cambiaría la palabra posible por probable, porque con toda seguridad caeremos.

Y cuando caigamos,¿ que? A quien, donde y como reclamamos, y lo más preocupante, que reclamamos¡¡¡¡

Están siendo irresponsables, irreflexivos, prepotentes y carentes de toda sensibilidad hacia el colectivo de prisiones y sus familias, nula empatía y desconocedores absolutos de lo que se cuece en nuestras prisiones, en sus prisiones¡¡¡

No paro de escuchar una frase que si se sigue repitiendo acabará convirtiéndose en mantra, de esta saldremos todos cambiados y fortalecidos, y una m…. Pero lo que si espero es que una vez superada esta pesadilla reconozcan públicamente a nuestro colectivo y en un acto de dignidad dejen sus puestos a otro perfil más humano de directivo.

Alberto Gómez Martín
Funcionario de prisiones de la Generalitat de Cataluña

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