Testimonios

“Siempre tiene que ocurrir alguna desgracia para tomar nuevas medidas”. Entrevista a compañera de prisiones agredida.

Comenzamos un nuevo reto. Abrimos nuestro digital penitenciario a testimonios de personas ligadas a Instituciones Penitenciarias. Inaugura nuestra seccion Testimonios con la entrevista a una trabajadora de prisiones agredida. Hemos elegido a N. por varias razones: es quizás una de las agresiones más graves que se han producido en prisión; por no ser funcionaria sino personal laboral y por estar cerca el 8M, Día Internacional de la Mujer.

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12 de julio del 2018. 17:00 horas. Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla

N., celadora del Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla atendía a un interno con problemas de movilidad, conduciéndolo a las zonas comunes. En la misma planta y a escasos metros, dos funcionarios trasladaban a un interno con amplios antecedentes de alteraciones regimentales, entre las que se incluyen múltiples agresiones a trabajadores, las últimas ocurridas semanas antes de producirse estos hechos. El interno consigue deshacerse de los funcionarios y dirigiéndose a la trabajadora, la agarra por la espalda y le golpea la cara contra la pared. Es hospitalizada con diversas contusiones en la cabeza, úlcera de córnea y fisura del tabique nasal.

– ¿N. qué recuerdas de esos momentos?

Ufff… podía haberme matado. La vida te cambia en décimas de segundo.

– ¿Cómo viviste los días posteriores?

Mal. Muy preocupada por mi rostro. Hubiese preferido una pierna o brazo roto antes que la cara. Triste por mi familia, sobre todo por mis hijos que lloraron cuando vieron mis lesiones por primera vez. Esta situación me creaba mucha angustia e impotencia.

-¿Qué tiempo tardaste en recuperarte físicamente? ¿Y psicológicamente?

En total estuve 7 meses de baja laboral. Hubiese querido estar más tiempo en casa. Tenía mucho miedo de regresar al psiquiátrico. Miedo al interno agresor y miedo al resto de la población reclusa .

-¿Te han quedado secuelas de la agresión?

Desgraciadamente sí. Como consecuencia del traumatismo, tuve un desprendimiento del vítreo posterior del ojo que me provoca la aparición de miodesopsias y fotosopsias.

– ¿Te sentiste respaldada por tus compañeros y jefes?

Desde el minuto uno me he sentido muy querida por todos en el centro. El primero que me llamó fue el señor Ortiz y aproveché para recordarle que el personal laboral que realizamos servicios obligados en módulos especiales no cobramos productividad. Aprovecho para decir que aún seguimos sin cobrarla y ya han pasado casi dos años.

– Parece ser que dicho interno volvió a tu centro.¿Cómo te sentiste al verlo de nuevo?

Era de esperar su llegada más tarde o más temprano, pero sinceramente no esperé que fuera tan pronto. Ahí te das cuenta de que eres un simple número para la administración.

El primer día lo pasé francamente mal. Tenía pánico a pisar el interior de nuevo. Sabía que era inevitable cruzarme con él. Cuando lo vi, rompí a llorar. Muchos recuerdos de pronto.

– ¿Ha intentado comunicarse contigo de algún modo?

Sabe perfectamente quién soy. Me habló hasta en español y me preguntó cómo estaba.

Ahí te das cuenta de que eres un simple número para la administración.

– ¿Cómo has cambiado en tu forma de trabajar desde aquel día?

Si antes iba con precaución, ahora lo voy más. Soy más consciente del peligro que corremos todos los compañeros que trabajamos en interior y más con presos psiquiátricos

-¿Cómo han tipificado la agresión que sufriste: lesiones o atentado?

Creo que lesiones.

– Se tomaron algunas medidas pero ¿piensas que el psiquiátrico penitenciario de Sevilla está preparado para albergar a internos como éste, altamente peligrosos?

¡Que va!. ¡En absoluto!. A raíz de mi agresión cambiaron la zona de aislamiento para evitar tener contacto con otros internos peligrosos. Siempre tiene que ocurrir alguna desgracia para tomar nuevas medidas.

– ¿Quieres añadir algo más?

Dar las gracias a todos mis compañeros por solidarizarse conmigo. Me siento protegida por ellos. Espero que no vuelva a ocurrir. Por desgracia estamos expuestos diariamente a sufrir agresiones.

Muchísimas gracias N.